El precio de la canasta básica familiar del mes de julio fue de 1.157.252.851,26 bolívares fuertes (el equivalente a unos 11.572,53 bolívares soberanos) para una familia trabajadora de cinco miembros, por lo que se requieren 356 salarios mínimos para comprarla, mientras que la canasta alimentaria cerró en 678.435.294,94 bolívares fuertes (6784,32 bolívares soberanos), lo cual equivalía a 226 salarios mínimos.

La afirmación corresponde al director del Centro de documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cenda-FVM), Oscar Meza, quien manifestó que los productos que fueron nuevamente regulados por el Gobierno nacional “desaparecerán” y posteriormente se conseguirán a través del denominado “bachaqueo”, que supone la reventa de productos, muy por encima de su valor, por vendedores ambulantes, Manifestó que durante los primeros días de la regulación de productos habrá una reducción de los precios, pero más tarde habrá “una escasez de los alimentos” para que luego aparezcan en los mercados negros.

Con este nuevo control de precios del Gobierno no se espera nada nuevo. Regulan los precios, pero a la larga aumentarán. Esto ya lo habían hecho antes y es lo que ha pasado. Los precios acordados o regulados, como se quieran llamar, ya han sido implementados y no han dado resultado”, dijo Meza.

“Hasta que el Gobierno no reduzca el gasto público y no estimule la inversión, la hiperinflación continuará’’, puntualizó Meza.

Los consumidores han presentado problemas al momento de pagar los productos en algunos comercios con las tarjetas de crédito. Denuncian que los dueños de los establecimientos alegan que son artículos regulados, por lo cual no aceptan este instrumento de cancelación de sus consumos.

La presidenta de Consecomercio, María Carolina Uzcátegui, fue consultada al respecto, por lo que recomendó a los comerciantes de los establecimientos que permitan cualquier medio de pago y que mantengan el equilibrio y se ajusten a la legalidad.

“De ninguna manera vamos a estar de acuerdo con que se discrimine el uso de un medio de pago u otro, en realidad los comerciantes lo que buscan es proteger los muy estrechos márgenes de ganancia con los precios controlados, razón por la cual la mayoría de estos productos pronto veremos que desaparecerán de los anaqueles en los mercados formales”.

Manifestó que resulta imposible que con la hiperinflación que se está viviendo puedan obligar a ningún comerciante o empresario a vender o producir a pérdida.

“Es algo que se repite una y otra vez, es una película que ya hemos visto en varias ocasiones en los últimos 15 o 20 años, y vemos como el gobierno acosa y persigue empresarios”, dijo Uzcátegui.