Fedeagro ve sombrío el panorama de este año: el desabastecimiento de alimentos se sentirá más fuerte en las mesas de los venezolanos por el desplome de la producción, que de satisfacer 70% del consumo nacional en 2008, ahora apenas llega a 25%. “Pareciera que esto va a continuar en 2018”, advirtió Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro, en rueda de prensa.

Los productores de maíz no pueden garantizarle al venezolano ni siquiera dos meses de consumo de la arepa, aseguró el primer vicepresidente de Fedeagro, Celso Fantinel.

En el ciclo de invierno esperaban sembrar 350.000 hectáreas en el occidente del país, pero solo han logrado 30.000 hectáreasy falta mes y medio para que culmine el ciclo de siembra. De 2008 a 2017 la producción del rubro cayó 65%. “Esta es la razón por la que no se consigue harina para la arepa”, dijo Hopkins.

El café es otro de los rubros que ha presentado un fuerte colapso. En 2017 los productores lograron satisfacer 26% del consumo, cuando en 2008 cubrían la totalidad. Su producción pasó de 1.565.000 quintales a 466.538 quintales en 9 años, lo que muestra un descenso de 70%. “De cada 6 cafés que un venezolano se tome, solo podemos garantizarle uno. En el mejor de los casos 2, y probablemente ese segundo café se lo tenga que tomar sin azúcar porque también está cayendo la producción de la caña”, aseguró Hopkins.

Desde 2008 los cañicultores han registrado un descenso de la producción de 62%. De producir 9.690.791 toneladas en 2008, el año pasado cosecharon 3.700.000 toneladas.

Los otros rubros que han registrado un descenso desde 2008 hasta el año pasado son arroz (68%), sorgo (95%), naranja (41%), papa (88%), tomate (53%), cebolla (77%) y el pimentón (69%).

El monopolio de insumos. Entre las causas de la caída sostenida de la producción, según el gremio, están la falta de divisas para importar insumos y repuestos para la maquinaria agrícola, y la severa escasez y elevados precios de los agroinsumos. El suministro de semillas de hortalizas para este año cubre 5% de los requerimientos.

“La actitud monopólica del Estado en la distribución de agroquímicos, semillas y fertilizantes ha atentado contra la producción, y quienes pagan las consecuencias son los 30 millones de habitantes que no consiguen los alimentos. El proveedor absoluto de esos insumos es el Estado a través de Agropatria”, expresó Hopkins.

Denunció los abruptos incrementos de los agroinsumos vendidos por la empresa estatal. El precio del saco de semillas de maíz aumentó de 80.000 bolívares en 2017 a 30 millones de bolívares. En un año el saco de urea varió de 2.000 a 596.000 bolívares. “Ahí no hay precios justos ni Sundde, que está solo para los que estamos bregando para producir alimentos hechos en Venezuela”, añadió.

Las propuestas. El titular del gremio indicó que para Fedeagro y los productores la solución para afrontar la escasez no es inventar mecanismos para administrar la escasez. “La solución no son los CLAP”, dijo.

Exhortó al gobierno crear un programa especial de asignación de divisas para importar lubricantes y repuestos para la maquinaria agrícola y otros insumos. “La última asignación de divisas que se hizo para traer repuestos fue en 2014”.

Entre varias propuestas, pidió el cese de intervención en la comercialización y el respeto a la propiedad privada. Apuntó que en 30 días hubo 26 invasiones de fincas productivas.